Después de recibir una carta de su difunta esposa,
James se dirige al lugar donde habían compartido tantos recuerdos juntos,
con la esperanza de verla una vez más: Silent Hill.
Allí, junto al lago, se encuentra con una mujer siniestramente similar a ella…
«Me llamo… Maria», sonríe la mujer. Su rostro, su voz… Es igual a ella.







